Category Archive Notas de prensa

PorAntasur

Qué gastos se puede deducir un autónomo en la Renta con sus seguros

La cita con Hacienda está a la vuelta de la esquina. La campaña para presentar la declaración de la Renta correspondiente a 2021 arranca el próximo 6 de abril y se prolongará hasta el 30 de junio.

Son varias las referencias que conviene incluir a la hora de rendir cuentas con la Agencia Tributaria. Si eres autónomo y tienes algún tipo de seguro, te recordamos que puedes desgravarlo.

En líneas generales, Alejandro Albouy, socio fundador de Save Autonomos by AXA, explica que “es posible deducir aquellas primas devengadas o satisfechas por contratos de seguros de bienes, derechos y productos necesarios para el desarrollo de la actividad profesional, así como las de determinados contratos de seguros vinculados al propio autónomo; por ejemplo, las referentes al seguro de enfermedad, responsabilidad civil, del vehículo, multirriesgo del local, etc.”

Seguro de responsabilidad civil

Sea un seguro de responsabilidad civil general o profesional, Hacienda permite desgravar la cantidad íntegra de lo pagado en primas, siempre y cuando las coberturas contratadas estén centradas en proteger al autónomo frente a las eventualidades relacionadas con su actividad económica.

Seguro médico

Aunque no está directamente relacionado con la actividad económica, puede incluirse en la declaración. Se refiere a los seguros de baja laboral, por diagnóstico de enfermedades graves, de asistencia sanitaria… y todos los relacionados con la salud.

En este caso sí se establece un límite: 500 euros anuales sobre el total de las primas pagadas por el autónomo y por cada miembro de la familia con cobertura (cónyuge e hijos menores de 25 años); si alguno tuviera una discapacidad reconocida, el tope se amplía a los 1.500 euros por año.

Alejandro Albouy añade, que “la prestación percibida por el seguro de enfermedad tributará como ganancia patrimonial (salvo en caso de invalidez) en el IRPF”.

Seguro de vehículo

Solo se desgravan los gastos inherentes al desarrollo de la actividad: transporte de mercancías; de viajeros; enseñanza de conductores o pilotos; desplazamientos profesionales de representantes o agentes comerciales, y de los vehículos destinados a ser objeto de cesión de uso con habitualidad y onerosidad.

Dos matizaciones: Si se tratara de una moto o un turismo, hay que demostrar que se utiliza en exclusividad para la actividad económica. Si se hiciera cualquier uso personal —aunque sea en un porcentaje ínfimo— Hacienda lo desestima como afectado a la empresa y no permite desgravar ningún gasto vinculado a éste.

Seguros para el empleado

Si tiene empleados podrá deducir también los costes por los seguros de salud, de vida o de automóvil que son necesarios para que desarrollen su labor con todas las garantías.

Seguro de hogar

Hacienda permite una reducción cuando el empresario trabaja en casa, siempre en la proporción que resulte afectada la vivienda por la actividad.

Alejandro Albouy detalla cuáles son los requisitos que exige la Agencia Tributaria:

  • El tomador del seguro ha de ser el propio autónomo o empresario y determinar su rendimiento a efectos de IRPF en la modalidad de estimación directa o simplificada.
  • Los gastos deben estar relacionados con su actividad económica, debidamente justificados, registrados en los libros contables y estar imputados al ejercicio correspondiente.

“Normalmente las operaciones de seguro se habrán de justificar, entre otros, con el recibo emitido por la entidad aseguradora, que no debe adjuntarse con la declaración de la Renta. No obstante, es conveniente conservarlo en caso de comprobación o inspección tributaria”, concreta el experto. 

Fuente: elpais.com

PorAntasur

¿Es posible tener dos seguros de decesos?

El seguro de decesos se ha convertido en uno de los más solicitados ante las compañías aseguradoras, esto se debe a que figura como una de las alternativas más útiles y económicas para responder de forma correcta al fallecimiento de un familiar.

En este contexto, una de las interrogantes más comunes por los interesados en este tipo de pólizas es sí se puede tener dos seguros de decesos. Ante esto, Seguros Academy, una consultoría de seguros con destacada trayectoria en este sector, dispone de información relacionada con esta situación, asegurándose de que contar con dos pólizas de defunción puede resultar beneficioso para las familias aseguradas.    

¿Es posible tener dos seguros de decesos?

En la actualidad, no existe ninguna ley u otra especie de normativa que impida a una persona o familia contratar dos pólizas de seguro de decesos simultáneamente. 

Generalmente, las familias llegan a obtener dos pólizas de seguros de defunción cuando uno de los integrantes directos del núcleo, por ejemplo: un hijo contrata un seguro con una compañía diferente, sin saber que los padres ya contaban con este servicio incluyéndole también a él. Aunque se trata de una situación lamentable, en el caso de fallecimiento de una persona con dos pólizas, solo una de las compañías gestionará todo el proceso relacionado con el sepelio, mientras que la otra aseguradora tendrá que abonar el capital respectivo a todo este servicio, incluido en la póliza.

Cuál es el mejor seguro de decesos

Elegir un seguro de decesos puede resultar complejo, sobre todo si es la primera vez que se solicita este servicio. Es por esta razón que contar con compañías de consultoría como es el caso de Seguros Academy puede resultar la mejor alternativa para elegir la opción ajustada a las necesidades y presupuesto de cada persona.

Si se trata de un asegurado que ya cuenta con una póliza a través de sus padres y desea independizarse, la principal recomendación es permanecer en la misma compañía, ya que esta respetará la antigüedad de la persona y, por ende, es posible obtener un precio más accesible para la prima.

Adicionalmente, los profesionales de Seguros Academy contribuyen en la comparación de los diferentes tipos de primas, aspecto que permite a los interesados conocer cuál es la que más le conviene.

Con más de 65 años de experiencia en el área de consultoría y asesoría, esta empresa se ha caracterizado por brindar a los potenciales asegurados información actualizada y concreta que les oriente a elegir la póliza de decesos adecuada a sus expectativas.

Fuente: elconfidencialdigital.com

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¿Cómo afecta la inflación a nuestros seguros?

​El regreso de la inflación en España nos lleva de nuevo a un escenario que habíamos olvidado en los últimos meses: el de la subida de precios de muchos bienes y servicios. La inflación tiene un claro efecto sobre todo lo que compramos y por esto mismo, lo tiene también sobre los seguros.

El seguro es un producto finalista que cubre diferentes riesgos: hogar, salud, vehículo, vida, etc. La variación del precio de estas coberturas lleva a que las primas de los seguros suban.

El artículo 25.3 del texto refundido de la Ley de ordenación y supervisión de los seguros privados establece que las tarifas de las primas deberán ser suficientes, según hipótesis actuariales razonables, para permitir a la entidad aseguradora satisfacer el conjunto de las obligaciones derivadas de los contratos de seguros. Es decir, que tiene que ser suficiente para que, teniendo en cuenta el riesgo de siniestro, pueda cubrir sus fines y, por ello, deben estar siempre actualizadas según el nivel de precios actual.

La inflación uno de los componentes de subida de precio de las primas

El precio de la prima del seguro puede subir por dos grandes motivos. El primero, por los cambios en el riesgo. Por ejemplo, cuánto mayores seamos, mayores serán las coberturas de un seguro de vida o de salud. Pero por otro está el valor de lo que cubre: si sube el mismo, lo tiene que hacer la prima. Si una reparación es más cara porque su precio es más elevado, este se tiene que trasladar al seguro.

Uno de los principios fundamentales de los seguros es el llamado la suficiencia de la prima. Esto significa que las tarifas de primas que aplican las entidades aseguradoras han de ser suficientes para satisfacer las obligaciones derivadas del contrato. Ello, sin duda, constituye una garantía de solvencia necesaria para el ejercicio de la actividad por parte de la entidad aseguradora, pero también implica que la prima del seguro se pueda elevar.

Qué hacer si sube mi seguro

Las tarifas de las primas de seguro no están sujetas a autorización administrativa ni deben ser objeto de remisión sistemática a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Esta discrecionalidad, o potestad de establecer precios y variaciones, tiene su límite, que es la aceptación del tomador, aunque debemos distinguir dos casos:  

  • Si las subidas están pactadas en el contrato, con un importe fijo o con un índice de variación, que puede ser el IPC que mide la inflación, no es necesaria la aceptación del asegurado.
  • Si la subida no está pactada en el contrato, esta debe ser aceptada por el tomador del seguro. Para ello, la compañía deberá comunicar el incremento con al menos dos meses de antelación a la finalización del contrato por si desea comunicar que no quiere prolongar el mismo.

Por qué es importante que se actualice el seguro acorde al índice de precios

En definitiva, al adecuar la prima de la póliza al IPC se actualiza el seguro para cubrir todas las circunstancias que cubre. Por ello, hay pólizas, en las que la actualización es automática y reflejada en el contrato.

Si no es así, siempre tenemos la posibilidad de resolver el contrato y de cambiar de compañía tras conocer y analizar la subida. Está no tiene que ser exclusivamente a actualización de las primas por subidas de precios, también hay que tener en cuenta la existencia de cambios en el riesgo que se cubre.  Pero siempre debemos recordar que un seguro actualizado es principalmente una mejor garantía para el asegurado.​

Fuente: nnespana.es

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¿Cuántos tipos de seguros hay en España y cuál debería contratar?

Las compañías del sector ofrecen diferentes clases de coberturas para todos los aspectos de la vida de una persona y de los negocios, por ello antes de decidirse por uno hay que tener en cuenta cuál se ajusta más a nuestras necesidades

Los seguros son contratos mediante los cuales, a cambio del cobro de una prima, la entidad aseguradora se compromete, en caso de siniestro, a indemnizar el daño producido.

Hoy día existen tantos seguros como riesgos hay en la vida, todo se puede asegurar y si no se puede es porque no es posible calcular su valor económico. Por ejemplo, se podría crear un seguro contra las invasiones extraterrestres, pero ¿Cómo calcular la probabilidad de que algo así suceda? No hay registros sobre invasiones previas así que sería difícil realizar una estadística y, por tanto, calcular una cobertura.

Antes de contratar uno, conviene saber qué tipos existen y analizar cuál se adapta mejor a nuestras circunstancias personales y laborales, así como si estamos obligados por ley a firmar.

En primer lugar, Beatriz de la Casa Huertas, agente en exclusiva con Allianz, indica que tenemos que tener en cuenta que hay algunos seguros obligatorios: «El de vehículos suele ser el primero que se contrata». Si eres propietario de un coche, existe el deber, por ley, de contratar y mantener en vigor un seguro que cubra la responsabilidad del conductor frente a terceros.

Sin embargo, el de vehículos no es el único seguro obligatorio. También lo es «el seguro de responsabilidad civil profesional, que es necesario para el trabajo». Profesionales como médicos, dentistas y, en general, trabajadores autónomos deben contar con un seguro que les protege ante posibles errores o daños civiles que su actividad pueda provocar a otros. «Además, hay que contar también con un seguro de responsabilidad civil de explotación para aquellos que tengan un negocio», explica De la Casa Huertas. «Un odontólogo tendrá que tener un seguro de responsabilidad por su actividad y otro por la explotación de su negocio. Este último protege, por ejemplo, si alguien al entrar en la clínica se cae y se lesiona», añade la agente. «Aunque el trabajador autónomo no tenga oficina es necesario contratarlo. Si eres fontanero, vienes a mi casa y me pinchas una tubería, pues tu póliza de responsabilidad civil de explotación te cubre», agrega De la Casa Huerta. Este tipo de pólizas cubren los daños causados a terceros ocasionados por la estructura empresarial (ya sea un autónomo o una empresa con empleados) en el ejercicio de sus actividades.

Por otra parte, De la Casa Huertas señala que estos no serían los únicos seguros que nos podemos ver obligados a contratar. «Si se firma una hipoteca, el banco nos hará contratar uno de vida y otro de hogar». «Es un tema controvertido, pero con cualquier préstamo personal que pidamos el banco nos puede forzar a solicitar el seguro», comenta la agente. Así es, ya que la banca sigue imponiendo la contratación de productos vinculados para conceder un crédito tras la aprobación de la Ley Hipotecaria.

En el 59% de los casos, la suscripción del seguro fue una condición necesaria para formalizar la concesión. «Ahí hay una pelea porque los bancos obligan a contratar y legalmente no deberían», hace hincapié la agente de Allianz. «Aunque ya tengas un seguro de vida previo a la firma de la hipoteca, el banco te va a presionar para que te hagas uno con ellos, o que añadas una cláusula en el que tenías anteriormente para que en caso de fallecimiento sean beneficiarios».

En cualquier caso, De la Casa Huertas recalca que lo primero antes de contratar un seguro es recurrir a una compañía de confianza y tener en cuenta bien cuál es nuestra situación. «Para personas jóvenes que han empezado a trabajar podría ser recomendable uno de ahorro, que puede ser mensual y en el se puede aumentar o disminuir las aportaciones según las necesidades, e incluso rescatar si se quiere el dinero», señala. Los seguros de ahorro que la agente menciona tienen una doble vertiente, por un lado funcionan como producto de ahorro generando una rentabilidad y, por otro, si el titular llega a fallecer, el dinero ahorrado y el de la póliza de vida irán a parar a manos de sus herederos.

En líneas generales, los seguros se pueden dividir en tres categorías, y antes de contratar uno debemos analizar bien nuestra vida profesional y personal para saber cuál se ajusta a nuestras necesidades.

Seguros personales

Son aquellos que comprenden todos los riesgos que pueden afectar a una persona en su integridad física, salud o existencia. Se clasifican en:

– Vida: los beneficiarios tendrán una seguridad económica en caso de fallecimiento o invalidez permanente.

– Salud: ofrece cobertura sanitaria, además de prestación de capital o reembolso de gastos sanitarios.

– Accidente: el asegurado puede ser indemnizado si sufriera una lesión o incapacidad a causa de un accidente y también, en caso de fallecimiento.

– Dependencia: cubre a los clientes que tengan algún tipo de limitación física o psíquica diagnosticada, a causa de la cual necesiten una persona que les asista.

– Decesos: asumen los gastos y trámites funerarios.

– Ahorro y planes de pensiones: es un producto que ofrece una rentabilidad garantizada al cabo de un período de tiempo determinado. Por otro lado, si el titular llega a fallecer, el dinero ahorrado y el de la póliza de vida irán a parar a manos de sus herederos.

Seguros de daños o patrimoniales

Cubren los riesgos del patrimonio de la persona y de las empresas. Se dividen en:

– Automóvil: garantizan el pago de los daños causados a la hora de conducir. Son obligatorios por ley para circular, pero adicionalmente, se pueden incorporar coberturas ante robo, incendio y/o daños propios del vehículo.

– Hogar: tienen por objeto cubrir los daños que se produzcan en una vivienda y/o su mobiliario y que se deriven de cualquier imprevisto.

 Empresas: protegen la actividad de los negocios frente a imprevistos incluidos los impagos de terceros.

– Multirriesgo: abarcan una amplia variedad de riesgos a través de la contratación de una única póliza de seguros. Protegen el hogar, comercio, etc., ante prácticamente todo.

– Responsabilidad civil: indemnizan a un tercero cuando el asegurado resulte civilmente responsable de los daños o perjuicios causados.

– Robo: protegen ante la posible sustracción ilegítima (robo) de los bienes asegurados, mediando violencia o intimidación.

– Crédito: cubren pérdidas por insolvencia de los deudores.

– Transportes: garantizan la cobertura por los daños materiales que puedan sufrir las mercancías o el transporte.

– Incendios: protegen de los daños producidos si se incendia el objeto asegurado.

– Ingeniería: cubren daños del patrimonio a causa de accidentes provocados por fenómenos naturales, fallos humanos, acción de las cosas o desgaste natural.

– Agrarios: protegen cuando el clima u otras circunstancias impiden la realización de la actividad.

– Pérdidas pecunarias: se indemniza cuando por alguna razón no se puede pagar o hay que dejar de vender.

Seguros de prestación de servicios

La obligación consiste en la prestación de un servicio al asegurado.

– Viajes: responde ante los imprevistos que se tengan al viajar.

– Defensa jurídica: ofrecen asistencia en los litigios.

Fuente: abc.es

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Hay más muertos en siniestros viales que antes de la pandemia, especialmente entre los usuarios más vulnerables

Los víctimas mortales en accidentes de tráfico se han incrementado en los dos primeros meses de 2022 respecto a cifras prepandemia: entre enero y febrero casi 180 personas han perdido la vida en siniestros viales, lo que en comparación a los mismos meses de 2019 supone un incremento del 15 %.

Además, en el acumulado de este recién llegado año, se ha registrado más del doble de fallecidos en autopistas y autovías en comparación al mismo periodo de 2019, lo que se relaciona directamente con el aumento de desplazamientos en carretera en transporte privado.

Así lo confirma la DGT en un primer balance de siniestralidad de este 2022 y a las puertas de que lleguen las nuevas multas este mes de marzo, con el acento puesto en distracciones, pero también en la velocidad, el uso del cinturón o el casco o en una mayor protección para usuarios vulnerables.

En lo que llevamos de 2022, 179 personas han fallecido en accidentes viales en comparación a los 155 del mismo periodo en 2019. Y este repunte se debe sobre todo al mes de enero, pues murieron en carretera 27 personas más en comparación a hace tres años.

No en vano, en febrero se han registrado 79 fallecidos por los 82 de febrero de 2019, lo que supone tres menos.

Sea como fuere, Tráfico señala que este repunte se enmarca en un contexto de aumento de los desplazamientos por carretera. Por ejemplo en febrero se ha fijado en un 8 %, con 30,5 millones de movimientos de largo recorrido, frente a los 28,3 millones de febrero de 2019.

Y es que, desde que llegara la pandemia, el uso del transporte privado se ha incrementado en detrimento al transporte público por miedo al contagio del virus en los espacios compartidos. Y dado que las restricciones de circulación pasaron a mejor vida hace tiempo, se ha traducido en más vehículos circulando por las vías españolas, ya sean coches o motos.

Además, Tráfico hace notar que entre enero y febrero de este 2022 los fallecidos en autopistas y autovías se han doblado respecto a 2019: 62 frente a 30. Por el contrario han descendido las víctimas mortales en carreteras convencionales, pasando de los 125 de 2019 a 117 en 2022.

Pese a ello, el número de fallecidos en carreteras convencionales sigue siendo muy superior. Por ejemplo en el caso de febrero en vías de alta capacidad han fallecido 23 personas mientras que en vías convencionales se han registrado 56.

Por otro lado, en el pasado mes febrero también han subido los usuarios vulnerables que han perdido la vida en carretera: 32 frente a 24.

De los mismos los que más se incrementan son los ciclistas, con cuatro registrados este mes, mientras que en febrero de 2019 no falleció ninguno. Y los segundos que más suben son los motoristas, con un fallecido más este año respecto a hace tres.

Y aunque los más numerosos son los peatones, con 10 muertos en febrero de 2022, son los que menos repuntan, pues en idéntico periodo de 2019 lo hicieron nueve personas.

En cuanto a tipo de accidentes, siguen subiendo los ocasionados por las salidas de vía, con 39 personas perdiendo la vida. En 2019 fueron 30 las víctimas mortales. Las colisiones han descendido, saldándose con 10 fallecidos menos (38 respecto a 28).

Por último, la DGT detalla que 13 fallecidos de febrero no estaban haciendo uso del cinturón de seguridad, mientras que tampoco llevaba el casco un usuario de bicicleta también fallecido.

Si bien la DGT suele sacar cifras de siniestralidad parciales a lo largo del año, el enfoque de los datos sirve en parte para argumentar la llegada de las nuevas multas de la mano de la reforma de la Ley de Tráfico y que entran en vigor el día 21 de este mes de marzo. Por ejemplo, la eliminación del margen de 20 km/h para adelantar en convencionales, del que ahora disfrutan coches y motos. Y es que la DGT considera que exceder la velocidad en estas vías puede atentar contra la seguridad vial pese a las voces en contra.

De todas formas Tráfico ya ha confirmado que se dará un año para valorar la eficacia de la medida y si se traduce o no en menos fallecidos en estas carreteras.

Pero además también se endurece la resta de puntos por no llevar abrochado el cinturón, así como no usar el casco o sillitas infantiles, que pasa a suponer cuatro puntos del carnet. La multa se mantiene en 200 euros.

Y en cuanto a los usuarios vulnerables se han modificado algunos preceptos, como obligar a quien adelante a un ciclista a cambiarse por completo de carril (en vías con más de un carril por sentido) o incluir los carriles de bicicletas entre los lugares donde no se puede parar o estacionar.

Incumplir ambos preceptos supondrá 200 euros, además de que adelantar de forma indebida a un ciclista ahora pasará a restar seis puntos del carnet.

De igual manera, ante la proliferación de los patinetes eléctricos (vehículos de movilidad personal), se ha adoptado la tasa 0,0 de alcohol para los usuarios menores de edad. Los mismos también pueden conducir ciclomotores, cuadriciclos o motos de menos de 125 cc.

Fuente: motorpasion.com

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Los ayuntamientos empiezan a exigir seguro a los patinetes eléctricos

La proliferación de los patinetes eléctricos y el aumento de la siniestralidad en los últimos meses está impulsando la obligatoriedad de la contratación de un seguro.

Sin embargo, con la entrada en vigor de la nueva ley de tráfico, el 21 de marzo, los usuarios de estos vehículos se encontrarán con la obligatoriedad de usar el casco. Además, los conductores menores de edad no podrán superar una tasa de alcohol de 0,0 en sangre.

Seguro de responsabilidad civil obligatorio
La obligatoriedad de que de los patinetes eléctricos dispongan de un seguro no ha sido impuesta todavía por la ley de tráfico, pero la DGT recomienda su contratación a los propietarios. De momento, depende de los ayuntamientos la decisión sobre la obligatoriedad de la contratación del seguro. Ningún consistorio se había pronunciado hasta la fecha, pero el Ayuntamiento de Córdoba ha dado un paso al frente.

En declaraciones del delegado de Movilidad y responsable de la Policía Local de la ciudad, Miguel Ángel Torrico, recogidas por el Diario de Córdoba, el consistorio de la ciudad obligará a que todos los propietarios de patinetes eléctricos contraten un seguro para cubrir daños a terceros. Según Torrico, la nueva ordenanza ya está en manos de la asesoría jurídica municipal y espera que en unos pocos meses puedan presentarla.

La obligatoriedad de poseer un seguro lleva sobre la mesa bastante tiempo, en especial por el aumento de los accidentes en los que se han visto involucrados estos vehículos. En la ciudad cordobesa el año pasado se produjeron un total de 91 atestados en los que estuvieron involucrados los patinetes eléctricos: 18 sin apenas daños materiales, 52 sin heridos y 21 con uno o más heridos.

Algunas compañías aseguradoras ya ofrecen este tipo de pólizas para los diferentes usos de los patinetes. Los seguros más básicos que cubren la responsabilidad civil y que son los óptimos para los usuarios ocasionales, cuestan alrededor de los 12 euros al año.

En el lado contario existen pólizas más completas que incluyen además de la responsabilidad civil y la defensa jurídica, el robo, los accidentes personales, los daños en el vehículo y la asistencia en carretera. Estos seguros tienen un coste de unos 70 euros al año.

PorAntasur

¿Cuántos tipos de seguros hay en España y cuál debería contratar?

Las compañías del sector ofrecen diferentes clases de coberturas para todos los aspectos de la vida de una persona y de los negocios, por ello antes de decidirse por uno hay que tener en cuenta cuál se ajusta más a nuestras necesidades

Los seguros son contratos mediante los cuales, a cambio del cobro de una prima, la entidad aseguradora se compromete, en caso de siniestro, a indemnizar el daño producido.

Hoy día existen tantos seguros como riesgos hay en la vida, todo se puede asegurar y si no se puede es porque no es posible calcular su valor económico. Por ejemplo, se podría crear un seguro contra las invasiones extraterrestres, pero ¿cómo calcular la probabilidad de que algo así suceda? No hay registros sobre invasiones previas así que sería difícil realizar una estadística y, por tanto, calcular una cobertura.

Antes de contratar uno, conviene saber qué tipos existen y analizar cuál se adapta mejor a nuestras circunstancias personales y laborales, así como si estamos obligados por ley a firmar alguno.

En primer lugar, Beatriz de la Casa Huertas, agente en exclusiva con Allianz, indica que tenemos que tener en cuenta que hay algunos seguros obligatorios: «El de vehículos suele ser el primero que se contrata». Si eres propietario de un coche, existe el deber, por ley, de contratar y mantener en vigor un seguro que cubra la responsabilidad del conductor frente a terceros.

Sin embargo, el de vehículos no es el único seguro obligatorio. También lo es «el seguro de responsabilidad civil profesional, que es necesario para el trabajo». Profesionales como médicos, dentistas y, en general, trabajadores autónomos deben contar con un seguro que les protege ante posibles errores o daños civiles que su actividad pueda provocar a otros. «Además, hay que contar también con un seguro de responsabilidad civil de explotación para aquellos que tengan un negocio», explica De la Casa Huertas. «Un odontólogo tendrá que tener un seguro de responsabilidad por su actividad y otro por la explotación de su negocio. Este último protege, por ejemplo, si alguien al entrar en la clínica se cae y se lesiona», añade la agente. «Aunque el trabajador autónomo no tenga oficina es necesario contratarlo. Si eres fontanero, vienes a mi casa y me pinchas una tubería, pues tu póliza de responsabilidad civil de explotación te cubre», agrega De la Casa Huerta. Este tipo de pólizas cubren los daños causados a terceros ocasionados por la estructura empresarial (ya sea un autónomo o una empresa con empleados) en el ejercicio de sus actividades.

Por otra parte, De la Casa Huertas señala que estos no serían los únicos seguros que nos podemos ver obligados a contratar. «Si se firma una hipoteca, el banco nos hará contratar uno de vida y otro de hogar». «Es un tema controvertido, pero con cualquier préstamo personal que pidamos el banco nos puede forzar a solicitar el seguro», comenta la agente. Así es, ya que la banca sigue imponiendo la contratación de productos vinculados para conceder un crédito tras la aprobación de la Ley Hipotecaria. En el 59% de los casos, la suscripción del seguro fue una condición necesaria para formalizar la concesión. «Ahí hay una pelea porque los bancos obligan a contratar y legalmente no deberían», hace hincapié la agente de Allianz. «Aunque ya tengas un seguro de vida previo a la firma de la hipoteca, el banco te va a presionar para que te hagas uno con ellos, o que añadas una claúsula en el que tenías anteriormente para que en caso de fallecimiento sean beneficiarios».

En cualquier caso, De la Casa Huertas recalca que lo primero antes de contratar un seguro es recurrir a una compañía de confianza y tener en cuenta bien cuál es nuestra situación. «Para personas jóvenes que han empezado a trabajar podría ser recomendable uno de ahorro, que puede ser mensual y en el se puede aumentar o disminuir las aportaciones según las necesidades, e incluso rescatar si se quiere el dinero», señala. Los seguros de ahorro que la agente menciona tienen una doble vertiente, por un lado funcionan como producto de ahorro generando una rentabilidad y, por otro, si el titular llega a fallecer, el dinero ahorrado y el de la póliza de vida irán a parar a manos de sus herederos.

En líneas generales, los seguros se pueden dividir en tres categorías, y antes de contratar uno debemos analizar bien nuestra vida profesional y personal para saber cuál se ajusta a nuestras necesidades.

Seguros personales
Son aquellos que comprenden todos los riesgos que pueden afectar a una persona en su integridad física, salud o existencia. Se clasifican en:

  • Vida: los beneficiarios tendrán una seguridad económica en caso de fallecimiento o invalidez permanente.
  • Salud: ofrece cobertura sanitaria, además de prestación de capital o reembolso de gastos sanitarios.
  • Accidente: el asegurado puede ser indemnizado si sufriera una lesión o incapacidad a causa de un accidente y también, en caso de fallecimiento.
  • Dependencia: cubre a los clientes que tengan algún tipo de limitación física o psíquica diagnosticada, a causa de la cual necesiten una persona que les asista.
  • Decesos: asumen los gastos y trámites funerarios.
  • Ahorro y planes de pensiones: es un producto que ofrece una rentabilidad garantizada al cabo de un período de tiempo determinado. Por otro lado, si el titular llega a fallecer, el dinero ahorrado y el de la póliza de vida irán a parar a manos de sus herederos.

Seguros de daños o patrimoniales
Cubren los riesgos del patrimonio de la persona y de las empresas. Se dividen en:

  • Automóvil: garantizan el pago de los daños causados a la hora de conducir. Son obligatorios por ley para circular, pero adicionalmente, se pueden incorporar coberturas ante robo, incendio y/o daños propios del vehículo.
  • Hogar: tienen por objeto cubrir los daños que se produzcan en una vivienda y/o su mobiliario y que se deriven de cualquier imprevisto.
  • Empresas: protegen la actividad de los negocios frente a imprevistos incluidos los impagos de terceros.
  • Multirriesgo: abarcan una amplia variedad de riesgos a través de la contratación de una única póliza de seguros. Protegen el hogar, comercio, etc., ante prácticamente todo.
  • Responsabilidad civil: indemnizan a un tercero cuando el asegurado resulte civilmente responsable de los daños o perjuicios causados.
  • Robo: protegen ante la posible sustracción ilegítima (robo) de los bienes asegurados, mediando violencia o intimidación.
  • Crédito: cubren pérdidas por insolvencia de los deudores.
  • Transportes: garantizan la cobertura por los daños materiales que puedan sufrir las mercancías o el transporte.
  • Incendios: protegen de los daños producidos si se incendia el objeto asegurado.
  • Ingeniería: cubren daños del patrimonio a causa de accidentes provocados por fenómenos naturales, fallos humanos, acción de las cosas o desgaste natural.
  • Agrarios: protegen cuando el clima u otras circunstancias impiden la realización de la actividad.
  • Pérdidas pecuniarias: se indemniza cuando por alguna razón no se puede pagar o hay que dejar de vender.

Seguros de prestación de servicios
La obligación consiste en la prestación de un servicio al asegurado.

  • Viajes: responde ante los imprevistos que se tengan al viajar.
  • Defensa jurídica: ofrecen asistencia en los litigios.

Fuente: abc.es

PorAntasur

¿Puedo aparcar en mi propio vado?

Desmintiendo creencias populares: normativa del vado permanente

Este es uno de esos temas interesantes que muchas veces se discute en la barra de los bares o en las cenas de Navidad con los cuñados. Mucha gente se pregunta «¿Puedo aparcar en mi propio vado?» y, probablemente, si tienes uno en tu puerta, te lo habrás preguntado alguna vez. Tu cuñado te dirá que él aparca en el suyo, pero de las creencias populares a lo que dicta la ley normalmente existe un salto abismal.

Vamos a repasar algunos de los aspectos más importantes en relación con la normativa de los vados permanentes.

¿Qué características tiene un vado permanente?
Partamos de la base de que un vado permanente es una licencia expedida por el ayuntamiento donde se encuentra, la cual reconoce y reserva al propietario de la misma el derecho de entrada y salida de un determinado acceso durante las 24 horas, los 365 días del año o, en su defecto, durante una determinada franja horaria que debe aparecer reflejada en la señal R-308 que lo representa.

Pagar religiosa y anualmente un vado (aproximadamente unos 70 euros) supone el derecho a pisar la acera y a atravesarla con el coche, es decir, pagas para poder entrar y salir de esa vivienda o local, pero el mencionado vado permanente no reconoce ningún derecho de propiedad sobre un tramo de acera de la vía pública, pues se trata de «una modificación de las aceras y bordillos de las vías públicas para facilitar el acceso de los vehículos a los locales y viviendas«.

El vado permanente sólo nos da derecho de paso por la acera hasta nuestro garaje

Ojo con la ley, porque hay ayuntamientos que se toman la justicia por su mano y que promulgan su propia ordenanza de vados con las disposiciones que ellos desean. La ley que prevalece por encima de todas cual Constitución es el Reglamento General de Circulación, el cual determina en su artículo 93 que ninguna otra ordenanza podrá prevalecer ni suscitar confusión sobre el reglamento que, como bien recalca en su primer artículo, es aplicable a todo el territorio nacional.

Hay quien piensa que los vados permanentes son como las plazas de minusválidos, pero en este caso no hablamos de un derecho de reserva de plaza, sino de una tasa municipal que se ha de contraprestar por la utilización de un dominio público para uso privado: sólo nos da derecho de paso por la acera hasta nuestro garaje, sin que haya ningún vehículo u objeto que pueda bloquear la entrada y salida.

Si no hay vado, nos pueden multar por pisar la acera, aunque sea para entrar a nuestro propio garaje.

Derechos del vado permanente
Ya hemos visto que un vado permanente sólo nos otorga un derecho de paso a nuestro garaje como propietarios del mismo, pero ¿qué hay del resto de usuarios de la vía? Pues la ley no señala que esté prohibido estacionar como tal, ya que el reglamento sólo incide en que está prohibido aparcar únicamente si el vehículo, objeto, animal o persona «estacionado» obstaculiza el acceso y salida normal del garaje. En otras palabras, si estacionas y permaneces en el interior (o al lado) del coche, pudiendo moverlo en caso de que quiera entrar o salir alguien, no pasa nada.

Si por el contrario nos encontramos con la sorpresa de que hay un coche aparcado en nuestro vado y el dueño no está cerca, estamos legitimados para llamar a una grúa o a la policía, a fin de que retire el vehículo -o lo que sea- del tramo de acera correspondiente. Puede que no esté de más llamar también a la Policía Municipal, ya que hay quien no se toma del todo bien que su coche se lo lleve la grúa… Quizás sea una buena idea para evitar que alguien pierda las formas.

¿Puedo aparcar en mi propio vado?
NO rotundo. Ya hemos dicho que el vado permanente es una licencia de paso, no de propiedad, así que a pesar de que la señal se encuentre en la puerta de tu propio chalet y nadie vaya a pasar por delante, debes saber que legalmente la grúa se puede llevar tu vehículo si aparcas en tu propio vado.

Y ojo, porque según indica el artículo 91 del Reglamento General de Circulación, “los supuestos de paradas o estacionamientos en lugares peligrosos o que obstaculicen gravemente la circulación tienen la consideración de infracciones graves”, lo cual también es extensible al hecho de que, si en la puerta de un garaje no hay ningún vado, también podrías ser sancionado si aparcases tu vehículo delante de la misma. Bueno, salvo en Burriana, que telita marinera…

Ojo con aparcar en tu propio vado
Puedes encontrar más información en la ordenanza municipal reguladora de las entradas de vehículos a través de las aceras y de reservas de vía pública para aparcamiento exclusivo, parada de vehículos, carga y descarga de mercancía (cada municipio).

Distancias mínimas
Puede que te estés preguntando qué distancia exterior tienen que dejar los coches que aparcan a ambos lados del vado para no impedir la entrada o salida de tu garaje. Como es lógico, cualquier puede aparcar a ambos lados de un vado permanente, siempre y cuando el vehículo estacionado no toque el vado en toda su dimensión.

Dichas dimensiones se establecen en función de las condiciones de la calle: longitud, anchura, tipo de propiedad al que pertenece el garaje… La cuestión es que no hay ninguna distancia estándar establecida en la normativa estatal vigente.

Licencia de vado caducada
Puede que, por alguna razón, hayas perdido la licencia del vado o, simplemente, esta te haya caducado. Hay quien le echa morro y, como ya tiene la señal colocada, la deja ahí puesta por si cuela. Sin embargo, si el ayuntamiento comprueba la vigencia de tu vado porque no le caes demasiado bien a algún vecino o por un simple trámite rutinario, te enfrentarás a una sanción.

Perder la licencia de vado supone perder todos los derechos asociados al mismo, de forma que cualquiera podría aparcar delante de tu garaje y no tendrías ningún derecho en solicitar la movilización del vehículo. Lo mismo ocurre con aquellos que compran una placa de vado permanente falsa: la policía no es tonta y la sanción tiene carácter muy grave. Te lo traduzco, desde 501 euros hasta 900 euros.

Fuente: autonocion.com

PorAntasur

¿Cómo serán los coches del futuro? ¿Y sus seguros?

El desarrollo de la tecnología avanza tan rápido que a mediados de década aparecerán en el mercado coches que funcionen sin que el conductor tenga que utilizar ni volante ni pedales

Parece lejano en el horizonte, pero la conducción autónoma está a la vuelta de la esquina. En Alemania, grandes empresas del sector de la automoción como BMW o Mercedes llevan años perfeccionando este sistema y todo parece indicar que en torno al año 2023 estas multinacionales empezarán a poner en el mercado sus modelos de mayor gama con estas prestaciones. Este hecho abre un gran número de cuestiones para conductores y aseguradoras, que tendrán que afrontar un cambio importante en el modus operandi que han venido desarrollando en las últimas décadas.

Y es que esto es todo un momento histórico, tanto en el ámbito del transporte como en el de la tecnología, pues son ya muchos los años y el dinero que se está invirtiendo en investigación y desarrollo en lo que supone toda una pugna por desarrollar los mejores sistemas de automatización en la conducción y por poder comercializarlos lo antes posible.

Pero, ¿cómo serán esos coches del futuro?, ¿qué cambiará el hecho de que los conductores pierdan su protagonismo y no tengan que manejar ni volante ni pedales a la hora de utilizar un vehículo? Y sobre todo, ¿qué pasará con la actual legislación, la siniestralidad o los seguros? Todos estos dilemas aún por resolver irán poco a poco conociendo su respuesta, aunque por lo pronto se puede ir vislumbrando cuál será el camino a seguir echando un vistazo al modelo seguido en otros países europeos.

Nuevamente el ejemplo de Alemania es claro y el pasado verano, en junio de 2021, se aprobó en el parlamento germano el proyecto de ley de conducción autónoma. Quedaban así regulados de cara al futuro aspectos técnicos como la construcción, la condición y el equipamiento de los vehículos de motor con este tipo de características. De hecho, ya hace tiempo que la Unión Europea está allanando el camino para que irrumpa el vehículo totalmente autónomo y automatizado.

Es más, una comunicación de la Comisión Europea del año 2010 ya estipulaba como uno de sus objetivos el uso generalizado de “sistemas de cooperación” que interactuasen tanto entre vehículos como entre estos y los elementos de la vía. Todo ello con un mismo fin: un compromiso por promover la utilización de nuevas tecnologías en la industria de la automoción.

El problema de la responsabilidad civil
Actualmente el sistema previsto para la circulación de vehículos es un sistema basado en la responsabilidad subjetiva o por culpa. Fija sus criterios de decisión en la acción u omisión culposa o imprudente de la persona que va a los mandos de cada vehículo. Es decir, aunque sea difícil exonerarse de toda responsabilidad, ésta se basa en la conducta de quien maneja el vehículo.

Con este cambio del “conductor humano” por el “conductor sistema operativo” desaparece el sujeto que lleva a cabo la acción de conducir. O sea que, conforme se vaya normalizando la adquisición de este tipo de vehículos y se establezcan en la sociedad, llegará un punto donde no podrá hablarse de conducción en el sentido que establece la normativa vigente.

Todo esto provocará la ausencia de un conductor humano y de sus defectos y por ende que la causa inmediata de la gran mayoría de siniestros pase a ser un fallo o error en alguno de los elementos, tanto de las propias piezas del vehículo como del hardware o del software que componen los sistemas inteligentes del transporte que sustenta la conducción autónoma. Así pues, quedará en un segundo plano la acción u omisión culposa actualmente vigente.

La valoración de estos cambios
Evidentemente este cúmulo de cambios dibujaría un escenario totalmente novedoso para todos los usuarios: legisladores, conductores, aseguradoras y abogados encargados de gestionar este tipo de incidentes. Juan Torroba Díaz es precisamente especialista en responsabilidad civil y derecho de seguros y considera que “estas modificaciones supondrán un hito importantísimo en la forma de conocer y entender el aseguramiento en el ámbito del tráfico rodado”.

Tal y como anteriormente se detallaba, “la desaparición del conductor y su sustitución por el sistema operativo del vehículo conlleva que no podamos hablar ya de la culpa del conductor, sino de un producto o servicio defectuoso por no ofrecer los niveles de seguridad adecuados al riesgo que comporta”. Por ello, Torroba Díaz considera que “el seguro será más parecido a un seguro de accidentes que a uno de autos, toda vez que la ocurrencia del siniestro será hecho más que suficiente para exigir la responsabilidad derivada del mismo”, aunque sin perder de vista que en determinados supuestos se mantendrá la culpa exclusiva de la víctima o peatón.

Se pasaría a hablar entonces de ausencia de culpa a efectos legales en este tipo de supuestos. Pues, tal y como establece la actual LRCSCVM, la culpa solo puede aplicarse a aquellas personas con capacidad suficiente. No obstante, el responsable -que no el culpable- dependerá de cada caso concreto.

Así pues, explica el letrado que “en aquellos casos en los que el accidente sea causado por un vehículo propiedad de un particular, podrá imputarse la responsabilidad a dicho particular por ser el propietario del vehículo en cuestión”. Sin embargo, en los supuestos en los que el siniestro sea causado por un vehículo perteneciente a una flota de empresa, por ejemplo Uber, que ya se ha visto inmerso en algún accidente de este tipo, “la responsabilidad derivará de la legislación de consumidores ya que los servicios ofrecidos deben ser seguros”.

Ello, evidentemente, con independencia de que la responsabilidad final en última instancia pueda recaer sobre el fabricante del producto por no ofrecer niveles de seguridad adecuados al riesgo que genera el producto. Algo que conllevaría a pensar en el defecto de seguridad como criterio de imputación, explica.

¿Qué sucederá con la siniestralidad?
Uno de los aspectos por los que se insiste tanto en la investigación y el desarrollo de la conducción autónoma es la reducción de la siniestralidad. Para Torroba Díaz cabe un doble análisis. Por un lado valora muy positivamente este hito, pues “conllevará la desaparición de los despistes, los excesos de velocidad y otros factores íntimamente relacionados con la noción de conductor”. Algo que, sin duda, “reducirá a niveles nunca antes vistos la siniestralidad”.

No obstante, no cree que la conducción autónoma acarree la desaparición de la siniestralidad. Por ello recuerda que “solo tenemos que pensar en el gran número de accidentes que ocurren día a día en otros ámbitos que en su momento se aprovecharon de la automatización de funciones mediante maquinaria, como puede ser la industria”.

Fuente: elconfidencialdigital.com

PorAntasur

¿Necesito un seguro para mi dron?

La ley determina sanciones de hasta 225.000 euros si vuelan sin tener una póliza de responsabilidad civil

Los drones están de moda. Para muchos niños, y no tan niños, se trata de un juguete. Pero los usos profesionales de estos artefactos voladores crecen de manera exponencial. A finales de 2020 eran cerca de 6.500 los drones registrados, un 55% más que doce meses atrás. Algunas previsiones del sector asegurador auguran que en 2035 habrá más de 51.000 drones de uso profesional. Una actividad que también acarrea obligaciones. Entre ellas la contratación de un seguro de responsabilidad civil para cubrir posibles daños a terceros.

Los drones de juguete y los de menos de 250 gramos están exentos de cumplir con esta exigencia, pero el resto, tengan o no un uso profesional, deben cumplir con la norma europea que obliga a contratar una póliza de responsabilidad civil. Esta exigencia entró en vigor en enero de este año. El incumplimiento puede resultar muy caro. Las sanciones van desde los 60 a los 225.000 euros.

No obstante, los expertos en seguros recuerdan que este tipo de pólizas de responsabilidad civil solo cubre los daños personales y materiales que pueda casar el dron a terceros. Desde el Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros aclaran que «la mayoría de las pólizas para drones, por norma general, no cubren los daños del dron si se choca o se incendia». El precio del seguro obligatorio varía en función de las características de cada aparato y también de su uso.

Coberturas que incluyen la invasión de la intimidad
Aunque la ley no lo exige, los expertos en seguros recomiendan a los propietarios de drones la contratación de pólizas que ofrecen otras coberturas que van más allá de los daños que pueda ocasionar el artefacto volador. Garantías que incluyen la pérdida, el robo y hasta la defensa legal si alguien denuncia que el dron ha invadido su intimidad.

Agentes y corredores explican que cada vez más compañías ofrecen pólizas para drones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para que el seguro se responsabilice de los daños del dron en caso de accidente es imprescindible haber cumplido con las siguientes normas:

No sobrevolar las aglomeraciones de personas
No transportar ni entregar mercancías peligrosas
No sobrepasar los 120 metros de altura sin autorización
No hacer fotos ni vídeos a otras personas sin su autorización.
No volar cerca de aeropuertos, zonas militares, infraestructuras críticas o zonas protegidas medioambientalmente
No perder de vista el dron durante el vuelo.
Tener un mínimo de formación acreditable en función de la categoría que se opere. Se exige haber aprobado un examen para manejarlos.

Los mediadores de seguro consideran que «aunque los drones no parecen aparatos peligrosos, sin embargo, como cualquier aeronave, puede causar daños importantes a terceras personas, por lo que disponer de un seguro es muy recomendable y obligatorio en la mayoría de los casos».

Es posible que la póliza del hogar pueda ofrecer cobertura en los casos en los que la ley no exige la contratación del seguro obligatorio, según recuerdan desde la institución colegial que representa a los mediadores. Para ello es imprescindible haber asegurado capital de contenido o, lo que los mismo, la responsabilidad civil privada. En cualquier caso, habrá que revisar el contrato de seguro para conocer las condiciones de la póliza y las posibles exclusiones.

Fuente: lavanguardia.com